Ciberbullying: ¿Y si mi hijo es el acosador?

Pareciera a veces que la tecnología avanza mucho más rápido de lo que las generaciones nos estamos acostumbrando: desde la introducción del internet, el avance de la telefonía móvil, los emails, las redes sociales y los gadgets en nuestras casas. Sin embargo, las nuevas generaciones que han nacido con estos avances desde el primer día conocen ya cómo usarlas de maneras muy naturales, ya que también están en nuestro día a día. A pesar de esto, existen cosas que no han cambiado y que también han mutado: una de estas cosas es el acoso escolar, el cual si bien todavía no desaparece, ha dado paso a un nuevo tipo de acoso, el virtual, conocido tradicionalmente como ciberbullying.

Este tipo específico de acoso suele darse en la etapa escolar, y en su mayoría son adolescentes, aunque existen casos documentados que niños de 10 años lo comienzan a sufrir. Es por esto que como madres, padres y tutores legales debemos prestar atención a las señales de que nuestras hijas e hijos lo están sufriendo. ¿Pero qué ocurre cuando el niño que tenemos a nuestro cuidado es la o el acosador?

Signos del ciberbullying

El acoso virtual o ciberbullying puede ser difícil de detectar cuando nuestros hijos no confían en nosotros como para contarnos qué están pasando por un momento complejo. Sin embargo, existen señales a las que podemos estar atentos, como lo son los cambios en los hábitos de uso del internet, cambios de humor repentinos, patologización del estrés o cambios físicos y/o conductuales. Cuando se sospecha que el o la menor está siendo acosado, se debe realizar un acercamiento desde la emocionalidad, puesto que los jóvenes que sufren de acoso son proclives a la victimización. A fin de cuentas, deben saber que no están solos y que pueden confiar en sus mentores y adultos responsables, sean sus padres o en la escuela, los profesores.

¿Y qué hay del delito?

Técnicamente en nuestra legislación el ciberbullying no está contemplado como delito, sin embargo, el artículo 197 del Código Penal es lo más cercano, donde se estipulan las penas para la divulgación de información privada sin el consentimiento de la víctima, o donde está se vea coartada en hacer actos para que dicha información no sea divulgada, como en la sextorsión. Hay que tener en cuenta, además, que también en nuestra legislación desde los 14 años los jóvenes pueden ser sancionados por estos delitos.
Si es que tu hijo o hija es el acosador y ha sido acusado de ciberbullying, tienes que saber que no en todas las ocasiones las denuncias llegan a ser judicializadas, y que, por tanto, es poco probable que el menor sea sancionado por el Poder Judicial. Lo que es más probable es que en su escuela tomen acciones como castigo por los hechos cuando el ciberbullying sea comprobado, como por ejemplo expulsiones temporales o permanentes.

Como padres, madres y tutores debemos intentar prepararnos para cualquier escenario que nuestros hijos e hijas experimenten, sean tanto positivos como negativos, es parte de nuestra labor poder entregarles compañía y confianza. Muchas veces los problemas se agravan cuando existe poca comunicación y cuando las soluciones no involucran a todos los actores. Es por este motivo que la prevención del ciberbullying es una de las herramientas más efectivas contra este y el trabajo debe coordinar a las familias, las escuelas y los menores.

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